José de la Luz y Caballero

jose-de-la-luz-y-caballeroJosé de la Luz y Caballero ( 1800 – 1862 ) fue uno de los hombres de ética y moralidad más pura y elevada que América ha producido. Es esta cualidad la que le reserva su lugar entre los escritores más destacado de Cuba, no su habilidad literaria o gramatical.

La pedagogía fue la labor a la que dedicó su vida, no la escritura. Sin embargo, dado el caso de defender una tesis filosófica o una crítica literaria, de la Luz y Caballero fue capaz de dejar sordo a varios. Colaboró con artículos en las publicaciones del momento. Escribió libros de texto, efectuó traducciones, y compuso discursos fúnebres. Tal vez su obra más sorprendente haya sido sus Aforismos, notas breves que fue escribiendo durante su vida, datos y observaciones relacionados con todo lo que le llamaba la atención. Pensamientos religiosos, científicos, humanos, que en muchos casos logran alcanzar un profundo misticismo

Estudió teología en el seminario de San Carlos, del cual fue profesor de filosofía durante tres años, ocupación que aumentó en él su amor por la enseñanza y comprendiendo que ésta no estaba en Cuba a la altura que en otros países, emprendió un viaje por Europa (1828-1830), visitando los principales centros de cultura y teniendo ocasión de entablar relaciones con los más eminentes hombres de ciencia, entre ellos Humboldt. Regresó a la Habana, y en 1832 fundó un colegio según sus proyectos, comenzando las clases bajo los auspicios más lisonjeros, pero una penosa enfermedad le obligó a interrumpir la obra que tanto fruto prometía. En 1838 fue nombrado presidente de la Sociedad Económica y en 1839 profesor de filosofía de la misma.

No obstante el delicado estado de su salud, Caballero desplegaba gran actividad literaria y pedagógica. Debido a su débil naturaleza no podía resistir tanto trabajo, cayó enfermo de nuevo y marchó a Europa (1841), pero sus enemigos aprovecharon su ausencia para acusarle de complicidad en la conspiración contra los españoles, si bien logró probar su inocencia. Después fundó otro colegio al que enviaron sus hijos las más aristocráticas familias de la Habana, la muerte le sorprendió en esta labor.

 

Bibliografía. Enrique Piñeyro, Hombres y glorias de América (París, 1903); José Ignacio Rodríguez, Vida de D. José de la Luz y Caballero (Nueva York, 1879): Manuel Sanguily, José de la Luz Caballero (Habana, 1890).

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