Bolívar y la Independencia de Cuba

Simon_BolivarSimón Bolívar

En la visión emancipadora del Libertador siempre estuvo presente la isla de Cuba, en su famosa Carta de Jamaica, escrita en 1815, dejó constancia de ello. El problema radicaba en la oposición que le presentaba al proyecto el gobierno de los Estados Unidos, el cual, desde mucho tiempo atrás, veía a Cuba como un territorio que debía poseer, para lo cual esperaba el momento oportuno, oponiéndose activamente a cuanto intento de independizar la isla pudiera.

En el año 1823, entusiasmados por las victoriosas campañas de Bolívar, un grupo de independentistas, cubanos la mayoría, decide viajar desde Estados Unidos, donde radicaban, hasta américa del sur, para entrevistarse personalmente con el libertador e invitarle a que asumiera la tarea de independizar la isla.

Ya en caracas el grupo se entera de las difíciles circunstancias que rodeaban a Bolívar, el cual, en esos momentos se hallaba enfrascado en una campaña militar en Perú. A pesar de las dificultades, los integrantes del grupo no se amilanan decidiendo que uno de sus miembros, José Agustín Arango, fuese directamente a entrevistarse con el libertador, mientras el resto del grupo se dirigiría a la ciudad de Bogotá para entrevistarse con el general Santander el cual fungía como vicepresidente de la república Colombiana.

En ambas entrevistas recibieron los cubanos respuestas similares sobre la imposibilidad de llevarse a cabo el proyecto debido a encontrarse el Libertador empeñado en la resolución de la campaña del Perú, a la cual estaba destinado todo el presupuesto y el ejército del país.

Una vez terminada la campaña en el Perú, tampoco pudo el Libertador acometer la invasión a las islas de Cuba y Puerto Rico, a pesar de su deseo de ver libre ambos territorios y de las ventajas que le traería a Colombia dicha independencia las cuales comentó Bolívar en cierta ocasión al mencionar: “Libres Cuba y Puerto Rico, Colombia no tendría que temer de las armas españolas y estaría tranquila, reduciría su ejército considerablemente y establecería un plan de economía que disminuyese los gastos, debiendo, además, contar con los auxilios que pudieran prestarle Cuba y Puerto Rico libres.” El principal obstáculo de la empresa era, como ya hemos mencionado, la oposición por parte del Gobierno de los Estados Unidos, y el de Inglaterra, al proyecto, aunque también podríamos añadir la falta de recursos económicos del gobierno de Colombia, y en no menos medida, el apoyo con que contaba el gobierno español en ciertos sectores de la población en la isla de Cuba.

El año 1827 vuelve a revivir los intentos de una invasión liberadora a la isla, la posibilidad de que entrasen en guerra los gobiernos de España e Inglaterra durante ese año vuelven a anidar en el corazón de Bolívar la esperanza de realizar el ansiado proyecto para el cual Bolívar había designado al invencible general José Antonio Páez. El plan perseguía tres objetivos fundamentales: (1) culminar el proyecto de liberar a toda América del dominio español, (2) garantizar la estabilidad de Colombia y el sosiego de sus regiones besadas por el Mar Caribe, y (3) dar empleo útil al ejército colombiano, el cual no veía acción desde las guerras en Perú y en el Alto Perú, hoy Bolivia. La oportunidad era excelente ya que contra el apoyo de Inglaterra: material, financiero y moral, nada hubiese podido hacer Estados Unidos, que era el principal “aliado” con que contaba España. A pesar de todo la guerra entre España e Inglaterra no ocurrió, imposibilitándose, de paso, la invasión bolivariana a las islas. La muerte de Bolívar en 1830 enterró para siempre la esperanza en la llegada de la expedición militar liberadora, quedando Cuba y Puerto Rico, solas, a merced de su tiránica metrópoli casi hasta pleno siglo XX cuando una intervención militar norteamericana puso punto final a las gloriosas guerras por la independencia que se venían librando en Cuba.

Terminaremos con estas agradecidas palabras de José Martí:

“..¿Podrá un cubano, a quien estos recuerdos estremecen, olvidar que, cuando tras dieciséis años de pelea, descansaba por fin la lanza de Páez en el Palacio de la Presidencia de Venezuela, a una voz de Bolívar saltó sobre la cuja, dispuesto a cruzar el mar…”

Venezuela y la Independencia de Cuba después de Bolívar

Una vez iniciada la guerra de independencia de Cuba, el 10 de octubre de 1868, el gobierno en armas, dirigido por Carlos Manuel de Céspedes, inicia los contactos pertinentes con el gobierno venezolano a fin de lograr de este el reconocimiento a la beligerancia (*). Los vínculos diplomáticos entre el gobierno venezolano y el de España impidieron tal objetivo aunque estaba claro que si bien no concederían la beligerancia tampoco estorbarían los posibles planes de ayuda que se gestaran en el país sudamericano con el fin de apoyar a los insurrectos cubanos.

El 10 de abril de 1869, una vez reunidos los representantes de todos los independentistas cubanos en la famosa asamblea de Guáimaro dando a la guerra un carácter más organizado e institucional, son enviadas misivas a varios mandatarios, entre ellos al de  Venezuela, con el mismo objetivo de la obtención de la beligerancia de parte del gobierno de Caracas. En esta ocasión se estuvo cerca del reconocimiento de la tan ansiada beligerancia  llegando incluso a designarse al médico cubano Miguel Bravo Sentíes, en 1869, agente de la República de Cuba en Armas en Venezuela el cual llegó hasta contactar personalmente con el presidente venezolano José Ruperto Monagas.(Presidente de Venezuela entre 1869 y 1870).  Pero la inestabilidad política que atravesaba la nación sudamericana  impidió que  pudiera ser reconocida la beligerancia.

La convulsión  política que sacudía a Venezuela ocasionó que José Ruperto Monagas fuera  derrotado en el mes de abril de 1870 por Antonio Guzmán Blanco en lo que se conoce como  “La Revolución de Abril”, tras la llegada al poder del nuevo mandatario la solidaridad con la causa independentista de Cuba se intensificó. Gracias a la financiación de su gobierno pudo ser organizada la primera expedición del barco “Virginius” misión a la cual  Céspedes encomendaría al coronel Rafael de Quesada.

Después de innumerables contratiempos logró Quesada zarpar desde Puerto Cabello rumbo a Cuba el 17 de junio de 1871  como segundo al mando de la expedición se encontraba  el general venezolano Manuel Garrido Páez. En la expedición viajaron a combatir por la causa cubana decenas de combatientes, venezolanos en su mayoría. Ademas la expedición transportó armas y un hermoso caballo enviado como regalo a Céspedes de parte de Guzmán Blanco.

virginius

El “Virginius”

A los pocos días de su arribo a la isla los venezolanos recibieron su bautismo de fuego en la cual, según se cuenta,  “se portaron como dignos campeones de la elevada causa a la que han ofrecido sus servicios”.

Una vez concluida la primera expedición del “Virginius” comenzaron los preparativos para otra expedición la cual llevaría por nombre: Bolívar. Tras muchos avatares logra la nueva expedición zarpar de Puerto Cabello rumbo a Cuba el  día 2 de julio de 1873. Al frente iba nuevamente el general Rafael de Quesada, el cual contaba en este caso con la  compañía del  general venezolano José Miguel Barreto. Tras esta expedición, en el buque “Virginius” se haría una tercera, la cual terminó de manera trágica al ser atrapados por las autoridades españolas y fusilados muchos de sus integrantes.

(*)  La beligerancia es, en principio, la condición que detentan los Estados cuando se encuentran enfrascados en una guerra. Sin embargo, en algunos casos, el conflicto involucra no sólo a un Estado, sino también a un ente no estatal. El reconocimiento de beligerancia tiene por propósito brindarle al grupo no estatal ciertos privilegios de guerra reservados para los Estados, en atención a las circunstancias especiales que denota.

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