El Fin del Virginius

virginius_cuba_venezuelaEntre las páginas de los vínculos históricos de hermandad entre los pueblos de Cuba y Venezuela ostenta un lugar muy especial el buque “Virginius”. Muchos de los venezolanos que ofrendaron su vida por la causa de la libertad de Cuba fueron trasladados en dicha nave, desde las costas venezolanas hasta la isla, en arriesgadísimas expediciones. A la tercera y última de las incursiones del “Virginius” está dedicada esta entrada.

La Nave

virginiusEl Virginius navegando (Según el esbozo de un oficial cubano)

El barco Virgin fue construido para la marina de los Estados Confederados en 1864 con la finalidad de sortear el bloqueo de la Unión al aprovisionamiento de mercancías de los estados secesionistas durante la Guerra Civil norteamericana. Al parecer únicamente realizó un único viaje con tal fin entre junio y agosto de 1864. El barco era de vapor con ruedas de propulsión laterales y tenía más de 200 pies (61m) de largo, 10 pies (3m) del agua a la cubierta y un desplazamiento de 491 toneladas (445 toneladas métricas) y capaz de velocidad marcada debido a sus poderosos motores con capacidad para 100 pasajeros y 52 tripulantes.

Durante los próximos cinco años, su propiedad paso varias veces entre el gobierno de los Estados Unidos e intereses mercantiles privados hasta ser vendido en 1870 a un tal John F. Patterson, agente del General Manuel Quesada y la Junta Cubana de New York. Patterson y sus colegas repararon la nave y volvieron a registrarla bajo el nombre Virginius. Las características del barco, le conferían la rapidez de navegación necesaria para sortear y esquivar a los buques de la Marina Española, que en anteriores ocasiones habían intentado capturarlo con el fin de impedir sus actividades de contrabando y aprovisionamiento de los independentistas cubanos.

La Captura

virginius_historia_cubaPersecución del Virginius por el Tornado.
Fuente: John Gilmary Shea, The Story of a Great Nation (New York: Gay Brothers & amp; Company, 1886).

La expedición con 102 mambises a bordo y al mando del héroe cubano, general Bernabé de Varona Borrero, más conocido como Bembeta, zarpa en el Virginius el 23 de octubre de 1873, desde el puerto de Kingston (Jamaica) con destino a la capital haitiana de Port-au-Prince, si bien una avería en la máquina les hace recalar primero en Jeremie en Haití. El 27 de octubre arriban a Port-au-Prince, donde son embarcados 300 o 500 (las fuentes varían) rifles Remington mod. 1871, un número sin cuantificar de rifles Spencer y Winchester, 300.000 cartuchos, 400 revólveres, 600 sables, dos cañones, machetes, uniformes, calzado, vituallas, pólvora, medicinas y otras provisiones. El vapor, que ya por entonces tenía algunos salideros, se dirigió a Cuba, donde pretendía desembarcar en Holguín, pero nunca alcanzó sus costas. Como a seis millas de tierra, con las colinas de Guantánamo a la vista, el Virginius fue interceptado por el buque de guerra español Tornado, bajo el mando del Capitán Dionisio Costilla

El Virginius inmediatamente cambio rumbo de vuelta a Jamaica y sobrevino entonces una persecución que duró ocho horas. Durante esta persecución, las armas y el equipaje fueron botados al agua para aligerar la nave, pero la mala condición física de la nave y sus motores forzaron al capitán Fry a parar y rendir la nave apenas a 6 millas de la costa jamaicana el 31 de octubre de 1873 (algunos informes indican que la nave estaba ya dentro de las aguas territoriales británicas).

A continuación transcribo la información impresa en el número 46 de 8/12/1873 de La Ilustración Española y Americana, basada en los partes oficiales militares:

“…El comandante del Tornado, D. Dionisio Castilla, empieza diciendo en su parte, que a las dos y media de la tarde del día 30 de Octubre próximo pasado, cuando se hallaba vigilando escrupulosamente, en virtud de órdenes superiores, la costa comprendida entre Cabo Cruz y Santiago de Cuba, reconoció en el horizonte hacia el Sudoeste, el humo de un vapor que se aproximaba a la isla de Cuba, haciendo rumbos del primer cuadrante, pero que cambió bruscamente de dirección, hacia Sur-sureste, huyendo a toda máquina, desde el momento en que el Tornado metió vela y gobernó en su demanda.
Al convencerse luego el Sr. Castilla de que el buque fugitivo era el Virginius, dio órdenes al maquinista de forzar la máquina, y emprendió la caza con cuanta medida le fue posible para aumentar el andar de su buque, llegando a encontrarse al anochecer a unas cinco millas del Virginius.

A las nueve y media de la noche, ya próximo a él, y mucho antes de recoger Punta Morante, pues el vapor huía hacia Jamaica, le disparó con granada cinco tiros; al quinto disparo, el Virginius se detuvo, y entonces el comandante del Tornado arrió dos botes, que a las órdenes de los alféreces de navío D. Enrique Pardo y D. Ángel Ortiz Monasterio, se dirigieron a bordo de aquél, con orden de apresarlo, como así lo efectuaron, en nombre de la nación española.
En su consecuencia, a las once de la noche, el Virginius, con la bandera española y marinado por fuerzas del Tornado, siguió con éste en dirección a Cuba, y los dos fondearon en el puerto de Santiago a las cinco de la tarde del 1º de Noviembre.”

Al momento de ser apresado a bordo de la nave se encontraban un total de 165 personas, incluyendo la tripulación y una fuerza expedicionaria que se proponía ayudar a la causa revolucionaria cubana.

captura_virginiusCaptura del Virginius y traslado de los prisioneros al Torpedo.
Fuente: Jeanie Mort Walker, Life of Captain Joseph Fry (Hartford: The J.B. Burr Publishing Co., 1875).

Juicios y Fusilamientos

episodios_captura_virginiusConducción de los prisioneros del Virginius a la cárcel de Santiago de Cuba. (Fuente: La Ilustración Española y Americana. 16/12/1873.)

A los dos días de su detención, lunes 3 de noviembre, tiene lugar un Consejo de Guerra sumarísimo que condena a muerte a los cuatro jefes de la expedición, siendo fusilados por la espalda a las ocho de la mañana del día siguiente, martes 4 de Noviembre de 1873:

General Bernabé (“Bembeta”) Varona Borrero
General Pedro Céspedes Castillo
Coronel [General] Jesús del Sol.
Coronel [Brigadier General] Washington Alberto Claudio O’Ryan

retratos_jefes_expedicion_virginiusJefes de la expedición del Virginius.
Fuente: Jeanie Mort Walker, Life of Captain Joseph Fry (Hartford: The J.B. Burr Publishing Co., 1875).

Resulta sorprendente la premura con que el Comandante General de Santiago de Cuba, el general Juan Nepomuceno Burriel, manda constituir la Corte Marcial que juzga, condena y ejecuta a los prisioneros, a pesar de las órdenes recibidas desde el Ministerio de la Guerra en Madrid, de no aplicar ninguna condena de muerte sin el consentimiento del Gobierno Español. Por lo visto, el general Burriel no pensaba dejar el asunto en manos de los políticos republicanos en los que no debía tener mucha confianza, gobernantes en aquél entonces e inmersos en un sinfín de problemas a cual más grave, sin pensar o quizás sí, que el asunto del Virginius iba a ser uno de los más destacados y de consecuencias inimaginables.

Los Consejos de Guerra continuaron y con ellos las ejecuciones, así el día 7 de noviembre son fusilados 37 miembros de la tripulación, en su mayoría extranjeros, entre los que se encuentra el capitán del Virginius , Joseph Fry.

Finalmente, el día 8, son pasados por las armas doce expedicionarios cubanos, entre ellos, el hijo de 18 años del general Manuel Quesada, siendo éstas las últimas ejecuciones practicadas.

ejecucion_virginiusFusilamiento del Capitán Josep Fry y sus compañeros del Virginius.
Fuente: Jeanie Mort Walker, Life of Captain Joseph Fry (Hartford: The J.B. Burr Publishing Co., 1875).

La noticia de la captura del Virginius y de las ejecuciones inmediatas alcanzaron Kingston por medio de un mensaje clandestino enviado por un empleado cubano de la agencia británica del cable en Santiago de Cuba. Estas noticias adquirieron una cierta importancia puesto que se sospechaba que algunos miembros de la triplicación y de la fuerza expedicionaria eran ciudadanos británicos y que la captura posiblemente había ocurrido dentro de las aguas territoriales británicas.

En la mañana del 8 de noviembre 1873 el buque de guerra británico Niobe, bajo el comando de Sir Lambton Loraine llegó al puerto de Santiago de Cuba proveniente de Kingston. El Comandante Loraine envió inmediatamente el comunicado siguiente a Burriel:

Comandante Militar de Santiago – Señor: No tengo ningunas órdenes de mi gobierno, porque él no está enterado de lo qué está sucediendo; pero tomo la responsabilidad y estoy convencido que mi conducta será aprobada por su majestad Británica, porque mis acciones son pro la humanidad y pro la civilización, exijo que usted pare esta carnicería terrible que está ocurriendo aquí. No creo que necesite explicar cuáles serán mis acciones en caso de que mi demanda no sea atendida. (Firmado) Lambton Loraine

Loraine entregó este comunicado personalmente y no salió de la oficina del gobernador militar hasta recibir una contestación satisfactoria. Burriel había decidido en su orden, para que el castigo fuera más ejemplar, que no se fusilarían a todos los individuos el mismo día, sino solo algunos cada día. La ciudad era así sometida por varios días al sonido de las descargas de los fusilamientos, seguido del tocar de las campanas de iglesia. La intervención valerosa de Loraine paró las ejecuciones inmediatamente y así su acción salvó a muchos cubanos, americanos y británicos. Una vez obtenida la promesa del gobernador de parar las ejecuciones, Loraine salió del palacio del Gobernador. En la puerta del palacio cuando se iba, saludo con su cabeza al gobernador, quien le tendió su mano. El comandante británico no tocó la mano extendida diciendole al intérprete, Isidoro P. Agostini y Cortes: “Dígale usted que no doy la mano a asesinos”. “¿Qué dice?” pregunto Burriel al interprete. . El intérprete, en posición algo delicada, se limitó a responder: “Habla de asuntos indiferentes”.

El Fin del Virginius

El 12 de diciembre de 1873, el Virginius, escoltado por los buques de guerra españoles Tornado e Isabel la Católica, partió del puerto de Santiago. Como resultado de un acuerdo diplomático entre los gobiernos de los Estados Unidos y España, el Virginius fue trasladado al puerto en Bahía Honda, en donde fue entregado al navío estadounidense USS Despatch, comandado por el Teniente Comandante Rodgers, el martes el 18 de diciembre de 1873. Debido a la mala condición de la nave, el Despatch tuvo que remolcar el Virginius hacia las Dry Tortugas, en la Florida, con su planeado destino final siendo Nueva York. Debido a los aumentos de salideros de agua, el fallo de sus calderas que detuvo el funcionamiento de las bombas de agua, y el rápido deterioro de las condiciones del tiempo, el Virginius se hundió en los 4:17 p.m. el 26 de diciembre de 1873 en aguas atlánticas cerca de Cape Hatteras. Otras fuentes plantean que el Virginius se hundió cerca de Cape Fear, North Carolina (no Cape Hatteras que esta varios cientos de millas más al norte), y que el barco descansa en el fondo del mar muy cerca de Oak Island, N.C.9.

Para saber más:

Cubagenweb

Repasos del Ayer

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